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Navia

CICLOCROSS DE NAVIA

 

 

Y seguimos con el viento….toda la noche soplando, menos mal que tengo buen dormir y solo lo he escuchado cuando me he despertado para ir al baño. Otra vez como ayer cagando leches al circuito. Menudo stress con los horarios de marras. Encima hoy corremos en la 4ª carrera, la tele manda, sí, sí la tele, por riguroso directo. La organización se lo ha currado y la TPA se ha enrollado.


El circuito está súper rápido, parece MotoGP excepto el paso por la ría, que se hace en bici pero muy lento y duro. Van pasando las carreras y cada vez queda menos para la de élite y sub23…y antes de darme cuenta ya estamos todos apretando, llegando a la 1ª curva, oliendo a caucho de la 1ª frenada salvaje, montados en nuestra nube.

 

Ahora recuerdo porque me gusta esto tanto. La velocidad cambia, solo eres consciente de lo que ocurre en carrera, escuchas cada frenazo, sientes cada latido de tu corazón en la sien, te duelen las piernas a reventar pero solo quieres seguir apretando….¿tan extraños somos? Quizá sí, pero…cómo engancha el ciclocross.

 

Y allí estoy, en el grupo de cabeza, por fin, cuando otro corredor se queda trabado en el único repecho del circuito, yo que voy detrás me quedo parado a mitad de subida y…al suelo. Es imposible llegar arriba, para eso tendría que tener la capacidad de volar, y a mi edad, es difícil de aprender. Quedarme parado a mitad del repecho va contra toda ley física, así que….me caigo hacia abajo, puta Ley de Murphy…si a alguien le va a pasar algo en una carrera de ciclocross, será a mi. Desde ese momento la carrera se convierte en una contrarreloj para mi, poco a poco recuperando algún puesto para terminar 5º…cerca del 4º pero excesivamente lejos del podio. Eso sí, me lo he pasado como los indios, he sufrido bastante por el viento que ha soplado y¡ encima no hay barro que limpiar!

 

Y lo mejor está por llegar….la llamada del seleccionador español para correr en Igorre. No lo esperaba, la verdad, este año no me había planteado correr la Copa del Mundo de Igorre, me hacía ilusión, sí, pero no lo esperaba. Y así se lo he hecho saber al seleccionador español. Así que….dentro de dos domingos volveré a estar en la salida de una Copa del Mundo…Los esfuerzos, tienen recompensa….correr en Igorre me hace seguir con ganas de entrenar, de chupar frío, de sacar tiempo de donde sea para coger la bici….

 

¡¡¡ Nos vemos en el barro!!!


Unai.